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sábado, 20 de septiembre de 2014

LAS MADRES DEL COLE Y LAS NUEVAS TENDENCIAS FASHION

Donde se ponga un buen CEIP, que se quite La Cibeles. En la España que mejora, las grandes pasarelas ya no marcan estilo. Las mamás del cole han jubilado a las top models. Los cazadores de tendencias y los diseñadores se inspiran en ellas para crear sus nuevas colecciones. Si buscan estilismo casual, ropa ponible, se van a un colegio público: leggins con cuñas,  tops marca blanca y el perrito y su correa a juego con el bolsito  de Luí Butrón (sobrino de Antonia Butrón). A veces, las combinaciones son gloriosas. El otro día vi yo, lunes de piojito precisamente, a Ágatha Ruiz de la Prada tomándose una tostá en una cafetería enfrente del Carola Ribed.
En cambio, los que apuestan por una moda más fashion y sofisticada prefieren irse directamente, no a los coles privados, que están mu lejos, sino a las paradas del bús donde los cogen los niños de billetes, tal y como hace el mismísimo Karl Lagerfeld. En Cádiz un paparazzi lo cazó recientemente en la parada de Sindicatos intentando plagiar la falda a cuadros bahíablanqueños de una madre del Guadalete. Valentino es muy asiduo en cambio a la plazoletilla de San Felipe Neri, donde pasan esas señoras que van un lunes por la mañana como mi mujer para una boda.
Raro es que con el populismo de ahora no haya nadie que se queje de la fractura social que se palpa en el vestir. La moda, un termómetro muy significativo de por dónde va la economía.

sábado, 6 de julio de 2013

LA ESPAÑA DEL PRORRATEO

España se ha convertido en un país de tiesos de quiero y no puedo, de cinturones apretados y de sudores fríos cuando se paga la cuenta del super, y la del IBI, y la de la hipoteca y la de esos otros navajazos disfrazados de impuestos que poco a poco se van comiendo nuestros ahorros y tensan aún más la cuerda de la supervivencia digna. Se bajan los sueldos y afortunados los damnificados porque tienen empleo. 
Hay que redimirse de los excesos. Durante muchos años, millones de españoles hemos gastado por encima de nuestras posibilidades. Las pagas prorrateadas de mileuristas, las horas extras no remuneradas de jornadas laborales interminables, las hipotecas sin techo pero con suelo, la energía a coste de saldo, el IVA y la burbuja de precios del euro nos dieron demasiado margen para convertirnos en derrochadores. 
Sobraba el dinero por todas partes y se nos fue la cabeza. Ahora que no hay empleo y se ven menos nóminas que linces, los prorrateados, los que vivíamos tan bien  porque dábamos gracias al cielo por tener un trabajo, aunque jamás conocimos paga extra, nos hemos visto obligados para llegar sí o sí a fin de mes a vender nuestro coche de lujo, el chalé en la costa, el ático en el centro y el barquito de 12 metros.  En fin, fue bonito mientras duró, al menos para los que lo tuvieron. Los españoles prorrateados, -me temo que la inmensa mayoría-, los que en la bonanza económica llegaban al día 30 por los pelos y un poco más (y ahora si llegan es casi un milagro) sin embargo siguen sin entender nada. ¿Qué hicimos nosotros para merecer esto? 




martes, 29 de enero de 2013

ESPAÑA SE ARREGLA CON UNA BUENA BERZA



Ni mercados, ni recortes, ni reformas laborales. En su lugar,  falda de ternera, un trozo generoso de magro de cerdo y su tocino, un chorizo como Dios manda, una morcilla a prueba de olla, y, por su puesto, judías verdes y calabaza de la huerta y unos garbanzos tiernos de los de pedorretas de trombón en lo alto. 
Lo tenemos ahí desde siempre y poca gente ha caído en la cuenta. Sin tonterías ni paños calientes, una  berza con dos cojones. Esa es la receta para salir de la crisis. No se conoce en España un sistema más infalible de negociación-acción-reacción. Rajoy, Merkel, Rubalcaba, Soraya, Artur Mas, Rosa Díez, Cayo Lara, los sindicatos, los empresarios, los banqueros, los curritos que están pagando el pato... a la voz de "ya estás tardando" todos  compartiendo mesa y mantel a las órdenes de cualquiera de las miles de abuelas que lo bordan haciendo este guiso. Lo demás, la armonía y el clima de entendimiento van fluyendo poco a poco: cubiertos pasando de uno en uno para que los comensales se vayan sirviendo solidariamente las raciones, los señores presidentes  acercando sus narices al plato humeante del que van a dar buena cuenta, esos migajones de pan en guardia, para, una vez asentado el fondillo de caldo, aplastar con contundencia la pedazo de pringá of category,   compacta, sin fisuras, con todas sus calorías..
¿Hay alguien que pueda comerse eso y no ser después mejor persona, más compresiva, más dialogante,  más creativa, y por su puesto, más inteligente y mejor criada? En ese ambiente gastronómico resulta imposible no llegar a ningún acuerdo, no encontrar soluciones para ir empezando a sacar esto adelante. 
¿Por qué el estómago no puede hacer de Cicerone del cerebro? Por una vez señores dirigentes, hagan caso a la abuela, siéntense, coman, piensen, hablen, tírense un par de peos si hace falta para descongestionar, y luego, actúen y demuestren a todos que después de una buena berza, cambiar el mundo es posible.